Estructura: Brindar información

En el artículo anterior encontramos que para abordar la crianza con niños, niñas y adolescentes de manera no violenta existen algunas herramientas, dentro del modelo de disciplina positiva: calidez y estructura. La calidez remite a brindar afecto y seguridad, lo cual tiene mucha importancia, pero resulta insuficiente por sí solo, hace falta complementarlo con  estructura, que como enuncia el título se basa fundamentalmente en información.

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La información es muy importante, especialmente en tiempos de crisis, permite hacer frente a las situaciones cotidianas sobre la base de la seguridad emocional. Si tenemos el conocimiento suficiente podremos abordar los retos que se nos presenten. Estructura no implica prohibiciones, rigidez, restricciones, severidad. Nos habla por el contrario de explicar a los niños claramente lo que queremos que realicen, por qué lo queremos, implica apoyarlos y ayudarlos a aprender, siendo un modelo positivo que sea capaz de alentarlo a desarrollar sus propios pensamientos e ideas a la par que demanda resolver problemas juntos.

Tradicionalmente hemos aceptado que la mejor forma que un niño, niña o adolescente se comporte de la manera que esperamos es a través de la lógica del premio y el castigo. Sin embargo, ambos estímulos como bien pueden reconocer los padres pierden rápidamente efectividad, y demandan constante incremento de intensidad. Para que un premio sea estimulante debe ser superior al anterior, y hoy en día ello se torna particularmente complejo. Como contraparte el castigo sigue la misma lógica, puesto que ante el elemento o situación que utilizamos para causar malestar el niño pronto se adapta y este se vuelve irrelevante, lo que lleva a tener que emplear nuevas estrategias o métodos más severos para observar algún resultado.

Parece evidente que los seres humanos buscarán aproximarse a lo que les genere bienestar, y alejarse de lo que les incomode o cause dolor. Ello pudiera aplicar en cualquier otro orden del reino animal, sin embargo, las personas somos capaces de elegir caminos diferentes y el dolor no causa ese efecto mecánico que sostiene al castigo. De hecho, como mencionaba anteriormente el castigo en su escalada conlleva un notable riesgo, el uso de la violencia (porque busca causar malestar) que precisa de aplicar mayor intensidad pudiendo pasar de la nalgada a la correa, a los golpes, a las quemadas y pudiendo llegar como consecuencia a causar serias lesiones y la muerte. Tengamos presente que en circunstancias críticas o altamente estresantes los padres pueden perder el control al tratar de aplicar formas de castigo, que generan un ciclo de rabia, dolor y culpa poco útil para el aprendizaje y la convivencia en el hogar.

La invitación es a buscar mecanismos diferentes, que no se sostengan en el dolor y por ende fuera de la dinámica premio y castigo ¿ello significa que no hay consecuencias? No, al hablar de una crianza no violenta no nos referimos a dejar que los niños hagan lo que quieran, sino a utilizar métodos capaces de llevarnos a realizar los objetivos a largo plazo que nos hemos planteado. Con la intención de hacer una pequeña síntesis del concepto de estructura, tomaremos los 6 aspectos claves desarrollados por Durrant (2013):

  1. Dar directrices claras de comportamiento: Muchas veces creemos que las cosas que esperamos de nuestros niños son “de sentido común”, sin embargo, lo que para nosotros puede ser evidente es probable que no lo sea para ellos. En la comunicación humana es poco conveniente dejar cabos sueltos, resulta más apropiado decir qué esperamos de su comportamiento, de modo tal que el niño o niña tenga una referencia y nosotros podamos apoyarle en dicha solicitud.
  2. Explicar claramente sus razones: No basta con decir qué es lo que esperamos de ellos, sino que precisamos explicarles por qué lo hacemos ¿Las respuestas que se basan en “porque yo lo digo” favorecen que nuestros hijos sean las personas que queremos lleguen a ser? Ciertamente si deseamos que nuestros hijos al crecer tengan criterio propio y puedan tomar sus propias decisiones debemos enseñarles a pensar de forma autónoma. Para ello, en efecto tendremos que invertir tiempo, para que sean capaces de actuar por convicción en sus acciones y no por ser supervisados o para evitar alguna forma de castigo. Es necesario añadir que las explicaciones deben corresponder al desarrollo del niño, en cuanto a tiempo y a la complejidad del mensaje.
  3. Apoyar y ayudar al niño a aprender: Puede que lo que esperemos del niño sea algo que en este momento no consiga realizar, o que la situación que le toque enfrentar requiera de competencias que aun no ha desarrollado. Los padres y cuidadores debemos identificar qué información o habilidad requiere y facilitar su adquisición, proporcionándola o modelando justamente eso que se espera.
  4. Ser un modelo positivo: En congruencia con lo anterior, es indispensable ser un modelo congruente, puesto que los niños y adolescentes aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos, por lo tanto, si frente a las situaciones conflictivas reaccionamos de manera hostil probablemente veremos respuestas similares en nuestros niños. La manera en que abordamos los eventos cotidianos modela una pauta para enfrentar hechos similares en la vida de nuestros hijos. Ser conscientes del papel que desempeñamos los padres o cuidadores es vital, puesto que a través del propio comportamiento se puede generar un impacto notable en la forma en que el niño actúa.
  5. Alentar al niño a desarrollar sus propios pensamientos e ideas: Frente a lo que le planteamos a nuestros niños, y las razones que les damos debemos permitir también que estos puedan opinar y expresar sus dudas y pensamientos. Existirán momentos donde por su seguridad debamos tomar determinaciones contrarias a la forma en que estos piensen, sin embargo, es muy importante escucharlos y hacerles saber que nos interesa su punto de vista y si no lo compartimos lo respetamos. Abrir espacios para que existan diversidad de opiniones contribuye a bajar la tensión de los conflictos, dado que la imposición de puntos de vista único genera mayor malestar y dificulta el entendimiento.
  6. Resolver problemas juntos: Siguiendo la idea de modelar de forma favorable los comportamientos, debemos acompañar y apoyar a nuestros niños y adolescentes en la resolución de los problemas o circunstancias que enfrenten. Ello supone una oportunidad para enseñar cómo enfrentar dichas situaciones y hacerles sentir que no están solos. Ver que nosotros los acompañamos les motiva a enfrentar nuevos retos. En tiempos de crisis la forma en que podamos junto a nuestros niños y adolescentes encarar los retos que tenemos por delante nos permite fortalecer lazos y transformar momentos críticos en ocasiones educables.

Tras lo anterior es necesario indicar que tanto la calidez como la estructura son herramientas que se aplican en conjunto, muchas veces la efectividad de una depende de la otra, por lo que no debemos percibirlas como parcelas separadas. La estructura puede ser comprendida como un andamio que va de lo que el niño comprende ahora a lo que puede comprender con ayuda. Nuestro trabajo como padres o cuidadores pasa por acompañar y facilitar ese proceso a través del cual los niños consiguen comprender e intervenir en su realidad.

En contextos de crisis la información es un tema sensible, debemos suministrarla conforme convenga, evitando la sobreexposición, especialmente de contenidos relacionados con la violencia. Requiere de nosotros un esfuerzo interpretativo, pues justamente la tarea de orientar no implica imponer puntos de vista, sino proponer formas de entender y manejar lo que se está viviendo. Tengamos presente que aquello que nosotros evitemos hablar y sobre lo que los niños y adolescentes tengan preguntas será algo que otra persona o institución explicará… Nos corresponde la responsabilidad de enseñar a interpretar, a comprender y afrontar las situaciones difíciles. Si somos capaces de enseñar el proceso nuestros niños y adolescentes serán capaces de leer la realidad a la luz de los principios que hemos sembrado, puesto de lo que se trata es que en su desarrollo los niños y adolescentes puedan actuar de forma ética sin necesidad de la imposición de terceros.

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2 comentarios en “Estructura: Brindar información

  1. Definitivamente la comunicación efectiva es indispensable en la relación de padres, cuidadores e hijos,muy comprensible el texto el cual describe perfectamente como se van formando los verdaderos valores relacionales en el núcleo familiar…Gratificante leer y reflexionar en función de corregir viejos parámetros de crianza los cuales no quiero juzgar porque también imagino que lo hicieron de esa forma y con mucho amor, porque era lo que habían aprendido de sus papas.Gracias por compartir Abel…

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