¿Las familias disfuncionan?

Es común escuchar expresiones que refieren a las familias de nuestro tiempo como “disfuncionales”, para dar cuenta de aquellas que presentan problemas o rompen con las condiciones deseadas por la sociedad. ¿Qué hay detrás de esta expresión? ¿Tiene sentido referirnos de esta forma?

La familia ha sido llamada por mucho tiempo “la célula fundamental de la sociedad. Lo cual remite a un grupo que funciona de modo independiente dentro de una organización general. ¿Qué familia funciona? La pregunta aunque parece sencilla es difícil de responder, puesto que nos lleva a considerar otras, ¿en base a qué funciona?: ¿Al tiempo que permanece junta? ¿A sus integrantes? ¿A lo felices que son? ¿Al número de problemas que tienen? ¿A su capacidad para resolverlos? Como se deja entrever la tarea de responder a ello no resulta sencillo, y parece que aun cuando hace falta tocar muchos aspectos para contestar qué hace funcional a una familia, al momento de calificarla a penas nos basta con un par de elementos.

El número de integrantes durante mucho tiempo era el criterio clave, si los padres estaban casados y permanecían juntos (indistintamente de si eran felices), lo cual vendría seguido del número aparente de problemas que estos tendrían. Las familias en las cuales los padres se encontraban divorciados, o donde solamente había presencia de uno de los dos eran identificadas rápidamente como disfuncionales. Si bien, esta práctica no ha desaparecido por completo, encontramos que parece dar paso a un énfasis en la cantidad de problemas evidentes y su capacidad para resolverlos.

¿Qué familia no tiene problemas? Esta pregunta parece entrañar una respuesta aparentemente más clara: todas las familias atraviesan por ellos, inclusive aquellas que estéticamente nos reflejan los ideales que como sociedad queremos ver, y muchas veces enmascaran lo que realmente somos. No sólo se trata del tipo de problema de la familia, sino de si estos problemas son visibles. Y es el campo de lo visible un terreno estético y no funcional.

Ciertamente hay familias que disfuncionan, que tienen dificultades para constituirse, mantenerse, y para resolver problemas cotidianos. Sin embargo, al hablar de que una familia es disfuncional estamos realizando una sustitución del todo por la parte. Reemplazamos el problema con un elemento que termina identificando a la familia y dejando de lado lo que le aqueja, lo cual tiene consecuencias peligrosas.

Al calificar a la familia como disfuncional trasladamos el conflicto a las personas con sus características externas, pero nos olvidamos del problema. Decir que una familia tiene esta condición parece que la inhabilita para ser considerada, y por tanto queda señalada o marginada. Clasificando ponemos un tapón que oculta lo fundamental que como sociedad nos debe ocupar: apoyar a sus miembros para que puedan ser vivir de la mejor forma posible.

Cambia el enfoque si pensamos que una familia tiene un problema (y no que es problema), puesto que podemos ubicar estrategias para apoyarlos, brindar herramientas, escucha, solidaridad. La familia puede disfuncionar, pero tal característica no es exclusiva de quienes atraviesan un percance, todas las familias llegan a vivir momentos de disfunción.

No se trata de ignorar que hay familias que pueden presentar condiciones difíciles o adversas, sino de preguntarnos ¿qué utilidad tiene calificarlas de este modo? Si realmente queremos apoyar a otros, precisamos escuchar, reconocer, empatizar y respetar… Al poner una etiqueta dejamos de escuchar las particularidades, puesto que nos abrazamos a una generalidad sorda.

En tiempos como los que vivimos, con una familia tan cuestionada, tan poco acompañada y de la que se espera tanto, parece conveniente dejar el espacio abierto para la escucha y enfundar el dedo acusador.

familias disfuncionales

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2 comentarios en “¿Las familias disfuncionan?

  1. La sociedad etiqueta, clasifica, excluye a todo aquello que no entra en las reglas mínimas de la misma..durante años escuche que donde no había un papa la familia era disfuncional, y esto me retumbo por mucho tiempo en mi cabeza, asistía a jornadas de familias, a los talleres anuales de la iglesia católica de Abrazo en Familia y siempre las conclusiones eran las mismas..familias sin figura paterna eran diferentes, no funcionan..y no es que no estoy consciente de que el deber ser es una mama un papa y los hijos, pero yo no corrí con esa suerte, y aunque no estuve sola porque contaba con la compañía de mi familia, padres y hermanos, faltaba la figura del padre del niño..hoy por hoy aun me muerde esta herida,como dice el profesor Oscar,y mira que me costo ordenar mis ideas para escribir en este artículo, porque aun siento rabia, siento tristeza y hasta culpa..pero no puedo cambiar los acontecimientos y aunque hoy por hoy mi hijo tiene contacto y buen trato con el papa, fueron los primeros 10 años de su vida en el que no convivió con él.. Doctor, su enfoque me ha ayudado a reafirmar que no necesariamente una familia con principios y costumbres sanas son solamente las que son conformadas por todos los integrantes, a Dios gracias tengo un muchacho ya adolescentes juicioso, respetuoso,y con buenos sentimientos , con proyectos de estudios a nivel superior..se que en muchas ocasiones le he agradecido pero esta vez no sera la excepción.. Gracias Doctor..Gracias Abel..

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