Repetir el Dolor

Aquello que no pasamos por la palabra estamos condenados a repetirlo en acciones…

Lo que somos parece que se produce de forma automática, nos pertenece y no tiene otro autor que uno mismo. Sin embargo, existen otros significativos en nuestra vida que alcanzan a marcar en buena medida la subjetividad y visión de sí mismo que cada uno tiene.  Nos resulta casi imposible ver cuanto de “eso que somos toma a estos referentes como punto de partida.”

En un taller sobre Disciplina positiva le pedíamos a los docentes que se presentaran, uno de ellos se define  como “estricto”, “con carácter”,  afirmando que los papás de su salón le veían como “una ladilla”. Al momento no di mayor atención a esta manera de definirse, hasta que más adelante, al pedirles que seleccionaran un momento significativo de su vida este toma como ejemplo una serie de eventos que lo marcaron con sus docentes de 4to, 5to y 6to grado, a quienes describió como “estrictos”, “fuertes” y “donde no había jueguito”…

Le pregunté si esos momentos fueron gratos para él,  respondió de inmediato: ¡no!, que eso lo afectó. Atino a mencionarle que las vivencias tocan lo que somos, él alcanzaba a definirse como “estricto y con carácter” y que correspondía a lo que contaba como vivencia en su momento significativo, la cual por cierto, no tenía un signo positivo…

Al decir esto, el docente se sorprende y comienza a preguntar sobre la forma de manejar conflictos en el aula. Ya veremos a donde conduce tal proceso personal… No aspiro convertir esta publicación en un texto clínico. Lo que trato de ilustrar es que no solo nos definen los momentos alegres, sino también los tristes. Con la particularidad de que los primeros siempre se encuentran a disposición de la memoria, mientras que los segundos no, permanecen reprimidos y acaban por hacerse muy presentes en nuestras vidas, al punto de marcar como nos definimos frente a los otros, aunque ya no nos demos cuenta de este punto.

Podemos partir para ello desde el dolor, lo que nos afectó y sin darnos cuenta repetir para otros (los estudiantes, nuestros hijos, familiares…) nuestras historias y traumas… ¿Cuánto del dolor en las aulas no tendrá que ver con antiguas heridas del pasado sobre las que no hablamos? Parafraseando a Freud concluiré diciendo que aquello que no pasamos por la palabra estaremos condenado a repetirlo en acciones.

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Un comentario en “Repetir el Dolor

  1. Hemos podido observar, según nuestra experiencia, lo atinado de la siguiente cita: <> Aunque, de muy buen grado, cambiaríamos parte de la última frase (“aquello que no pasamos por la palabra estaremos condenados a repetirlo en acciones”) por (“aquello que no pasamos por la consciencia estaremos condenados a repetirlo en acciones”), pues se da el caso de repetirlo por la palabra sin entender cabalmente de que se trata. Por ejemplo, puede que culpemos a los demás de nuestras propias fallas, ya que es más fácil culpar a otro que asumir la propia responsabilidad.

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